No me atrevo a llamar a este plato Fabada Asturiana; ese plato maravilloso sólo lo hacen los asturianos. Este otro usa los ingredientes de esa tierra y los combina de otra manera. Por ejemplo, yo hago siempre un refrito para todos los guisos que se diferencian en llevar o no ajo, pero que siempre llevan cebolla, tomate y pimiento. Para las fabes sí uso ajo, pero no el diente entero, sino troceado, igual que la cebolla, el pimiento y el tomate. La razón es que cuando los niños eran pequeños no les gustaba encontrar en los guisos los ajos y aros de cebolla, por lo que decidimos en casa triturar todo el sofrito una vez en su punto, a modo de salsa que contribuye a la riqueza culinaria del plato (a nuestro entender).
Por otro lado, estas fabes tampoco respetan la ortodoxia del cocido a fuego lento; usamos una WMF Perfect para ganar tiempo, que no sobra cuando los dos trabajamos fuera de casa.
300 gr de fabes de Asturias o León
Una cebolla
Varios dientes de ajo
Un par de pimientos
Dos tomates
Yerbas aromáticas
Un puñado de judías verdes
El compango
aceite de oliva virgen extra
Dejamos las fabes en agua el día anterior.
Preparamos el sofrito y añadimos el compango en trozos, las judías verdes, las yerbas aromáticas, las fabes y un poco de agua.
Cuando comiece a hervir le ponemos el resto del agua fría, para cortar el hervor (creo que a esto el llaman asustar a las fabes para que estén tiernas!), tapamos la olla y dejamos a fuego medio 8 minutos (contados desde el aviso de la olla).
Buen provecho.
miércoles, 2 de junio de 2010
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